Siento haber estado tantos días con esto sin actualizar, pero la ocasión merecía la pena. Puesto que desde el miércoles he estado en la
pasarela Cibeles, con la intención de contaros todo lo que pude ver. Pero como
la crónica de los desfiles está cedida a otra publicación, pues ya os aviaré cuando esté online, aquí haremos un repaso de todo.
Un desfile,

Sin duda me quedo con El Delgado Buil, quienes de nuevo fueron galardonadas con el premio L’Oréal a la mejor colección novel. Sus ganas, sus metas y sus obsesiones quedan reflejadas en sus prendas, que transmiten todo lo que ellas quieren. Juventud, colorismo, felicidad. Unas prendas llenas de flecos, de prints animales, de trampantojos, de cremalleras. Inspiradas en la América de los 50, y en un mundo onírico, Dreamland, con una paleta de colores muy viva, mezclando los más flúor con el gris y el blanco. Sublime.
Una puesta en escena, 
Me quedo con la de Davidelfin, porque fue el único quien de verdad la montó. Tratándose de una especie de jaula, con barrotes y neones, muy sadomaso. Y su música de fondo, mezclando el Como yo te amo de la Jurado by Bimba Bosé, con el Each man kills the thing he loves de Jeanne Moreau. Una gozada de desfile, a pesar de que la colección fuera algo repetitiva y como si ya la hubiéramos visto otras veces.
Una modelo, 
Aunque el premio de l’Oréal a la mejor modelo se lo llevara Marina Jamieson, yo me quedo con Marina Pérez, porque de nuevo desfiló en Cibeles, y porque compartí momentos con ella en el backstage, y pude admirar de cerca su natura belleza.
Una bebida, 
Ni V&T, ni nada por el estilo. Lo mejor el reencuentro con los diseñadores, periodistas e invitados tras cada desfile en el espacio Möet&Chandon, que aunque la mayoría de veces te quedaras sin beber, valía la pena, pasarse por ahí.
Y una fiesta,
También me quedó con la post-desfile de Davidelfin, en Le Garage, con actuación en directo de The Cabriolets (el grupo de música de Bimba Bosé), y donde pude conocer a mucha gente fotologuera, que de verdad me apetecía verles.